Lifting facial

El lifting facial, también denominado cirugía de reposicionamiento y estiramiento facial,es una intervención que tiene como objetivo la corrección de la flaccidez de piel y músculos, para devolver al paciente la textura y luminosidad de un rostro rejuvenecido.

Asociado a otras técnicas, como injertos por lipofilling de grasa autóloga, permite restaurar los volúmenes, compensando, por ejemplo, los desagradables resultados que produce en el rostro una pérdida de peso, como consecuencia de dietas y ejercicio físico.  El descolgamiento y flacidez de la piel y músculos se eliminan y la paciente vuelve a disfrutar de un rostro más terso, joven y luminoso.

El paso del tiempo y las pérdidas de peso, tienen como consecuencia un descolgamiento de tejidos y una profundidad en las marcas de expresión que hacen que nuestro rostro se muestre envejecido. El lifting facial consigue devolver la firmeza a los tejidos, reposiciona para definir los contornos y elimina las arrugas, con un resultado natural que devuelve una joven luminosidad al rostro.

La técnica de lifting se aplica con éxito en todas las zonas de la cara y cuello, las cicatrices de la intervención se ocultan bajo el cuero cabelludo y tras los pliegues de las orejas para hacerlas prácticamente imperceptibles.

En una consulta previa, el cirujano estudiará su caso, medirá determinados parámetros y propondrá la técnica quirúrgica más aconsejable, informándole exhaustivamente sobre el proceso, el tratamiento y los plazos.

Una detallada exploración servirá, junto con el historial clínico de la paciente, determinarán las pruebas a realizar, analíticas, electrocardiograma, etc.

Igualmente resulta muy importante transmitir al cirujano cuáles son las expectativas previas, de forma que se pueda determinar si podrán cumplirse y cual debe ser la técnica más adecuada para lograrlo.

Como en cualquier intervención quirúrgica, se realizarán pruebas y análisis previos y se seguirán los protocolos habituales de ayuno de líquidos y sólidos en las 6 horas previas.

La operación se realiza en Hospital, bajo anestesia general. Es muy importante realizar este tipo de intervención en un centro hospitalario que cuente con las más avanzadas medidas de seguridad, con una completa unidad de cuidados intensivos.

La intervención se realiza con anestesia general, bajo el exhaustivo control por parte del anestesista de quirófano.

Existen dos grandes tipos de lifting, el denominado lifting coronal que se suele practicar a pacientes con una edad que supera los 50 años y en la que realiza un levantamiento generalizado, debido al exceso de piel.

El lifting temporal es el practicado a pacientes de menor edad, generalmente entre 40 y 45 años, donde es habitual el uso de Endotine (MR), un dispositivo interno que facilita el control y la fijación de los tejidos blandos.

El postoperatorio de una intervención de lifting no suele ser doloroso, tan sólo algunas pequeñas molestias por la sensación de hinchazón inicial. Sin embargo el proceso inflamatorio remite en muy pocos días y en un plazo total de tres o cuatro semanas, el paciente puede retomar su vida normal, sin más huella de la intervención que un rostro natural, rejuvenecido y luminoso.

Una vez realizada la intervención, el paciente acudirá a consulta para verificar la correcta cicatrización y comprobar la evolución del proceso. Estas revisiones serán programadas por su cirujano en un número de veces que varía en cada caso y que nunca supera el número de seis revisiones.

Como en cualquier intervención quirúrgica, existen algunos inconvenientes y riesgos,que si bien no conllevan problemas graves, es preciso conocer:

  •  Aparición de hematoma.
  •  Infección.
  •  Reacciones a la anestesia.
  • En casos muy infrecuentes, se pueden producir lesiones en los nervios que controlan el movimiento de algunos músculos de la cara.
  • Las fumadoras tienen un mayor riesgo de padecer pérdidas de piel o  problemas de cicatrización.

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