Reducción de mamas

La mamoplastia de reducción es una intervención quirúrgica que permite la disminución del tamaño de los senos, consiguiendo unos pechos más pequeños y firmes, a la vez que proporcionados con el resto del cuerpo.

Además de la finalidad estética, la mamoplastia de reducción corrige también problemas físicos, dado que para muchas mujeres el exceso de volumen mamario es origen de molestias como dolor de espalda, cervicales, e incluso problemas psicológicos que llegan a afectar a las relaciones personales.

¿Qué es una mastoplastia de reducción?

Es una intervención que consiste en disminuir el volumen del pecho, remodelando la forma de la mama, y elevando el complejo areola pezón.

Debido a la necesidad de resecar piel y glándula mamaria, esta técnica lleva asociada a su resultado unas cicatrices, que se intentan sean lo más disimuladas posible.

¿Quién la necesita?

Existen dos indicaciones fundamentales:

Una necesaria para mejorar la distribución del peso de las mamas sobre la columna vertebral, mejorando los dolores de espaldas asociados.

Otra puramente estética, con el objetivo de adecuar el volumen mamario al contorno corporal.

Para moldear las mamas y darles una forma armoniosa acorde con la anatomía de la paciente, el cirujano realiza unas incisiones que generalmente tienen forma de ancla, trazando una línea vertical hacia abajo desde la areola y una línea horizontal en el surco sub-mamario. Se conservará la areola unida a sus vasos sanguíneos y a sus nervios en la mayoría de los casos.

No obstante, en procesos de grandes reducciones, es habitual separar la areola completamente y recolocarla. Será el propio cirujano quien decida la idoneidad de las técnicas a seguir en cada intervención, según las características propias de la paciente a tratar. Además, también se puede reducir el tamaño de la areola, si así se considera oportuno.

¿Qué riesgos se asume?

Aunque con una frecuencia baja, pueden aparecer las siguientes complicaciones:

  • Hematoma: Es la acumulación de sangre que se produce cuando el coagulo que tapona un vaso se desprende. En los casos de sangrado profuso intraoperatorio se dejan drenajes; pero una vez instaurado el hematoma, es necesario reintervenir para evacuarlo.
  • Infección: El riesgo de infecciones hoy en día es muy bajo, ya que se previenen con tratamiento antibiótico. Aún así, si apareciera, y según su grado de intensidad, sus efectos podrían afectar el aspecto de la cicatriz y el resultado en general.
  • Ensanchamiento de cicatriz: No es tan infrecuente encontrar ensanchamiento de las cicatrices que han estado sometidas a una tensión, especialmente cuando se ha colocado un implante mamario. En algunos casos se prevé, y se programa un retoque de la cicatriz para mejorar su aspecto.
  • Cicatrices hipertróficas y queloides: La cicatriz puede ser de mala calidad, extremadamente gruesa y lenta para blanquearse (hipertrófica) circunstancia que depende de la naturaleza del paciente y de su edad.
  • El queloide es una enfermedad de la cicatriz, con un crecimiento desmesurado de la misma. En la raza blanca es infrecuente, sin embargo, en la negra no es raro su aparición.
  • Hiperpigmentación de las cicatrices, bien por la propia naturaleza del paciente, por exposición prematura al sol, o por ingesta de algunos medicamentos. Para resolver esta complicación se utiliza cremas y peeling despigmentantes además de tratamiento con láser, obteniéndose buenos resultados.
  • Necrosis: Cuando la mama es grande, independientemente de que la técnica esté bien realizada, a veces tiene como complicación la ausencia de circulación en la punta del ‘colgajo’ que sirve para desplazar el complejo areola pezón y, por tanto, se pierde éste y se debe reconstruir. No es un hecho frecuente, pero hay que tenerlo en cuenta y la paciente debe estar advertida.
  • Seromas: Acúmulos de líquido seroso que si surge, debe evacuarse, pero no tiene mayor importancia.
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Anestesia

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Duración de la intervención

I

Recuperación

¿Se puede dar de mamar después de este tipo de intervención?

En los casos en que la reducción es importante (a partir de 500 gr.), no se puede asegurar a la paciente que pueda mantener la lactancia.

¿Hay pérdida de sensibilidad?

En reducciones importantes puede haber una pérdida de sensibilidad erótica, la táctil se recupera.

Dicen que las cicatrices se pueden borrar luego con láser.

No existe ninguna técnica para borrar las cicatrices. Se pueden mejorar con diferentes procedimientos entre los que se incluye el láser.

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